La transición hacía una economía circular requiere colaboración

La economía circular es una economía que puede recuperar los más de 4000 billones de euros desperdiciados en el actual modelo de producción lineal. Esto genera enormes pérdidas no sólo de carácter económico para los gobiernos y las empresas. Por una parte, los gobiernos deben destinar más recursos para la gestión adecuada de residuos. Por otra parte, las empresas pierden competitividad al no mejorar las eficiencias en sus procesos productivos o cambiar el modelo que poseen por uno que sea regenerativo desde su concepción.

 

Por ello, es relevante que los actores involucrados encuentren la manera de colaborar para desplegar todo el potencial de la economía circular. En este caso empresas y gobiernos pueden aportar desde sus capacidades los mecanismos necesarios para que se den las colaboraciones que faciliten las oportunidades de negocios que se obtienen desde un enfoque de gestión holística que aborda todo el ciclo de vida de los productos y los materiales involucrados.

En ese sentido, las empresas pueden aportar en su camino hacia la transición a través de diferentes modelos de negocio circulares como lo pueden ser: modelos de suministro circulares, modelos de recuperación de recursos, modelo de extensión del ciclo de vida del producto, modelo de plataformas compartidas o modelos de productos como servicios. Aunque en un principio parezca extraño y poco probable que estos modelos de negocio tengan éxito, factores que han tomado fuerza como el reconocimiento del agotamiento de los recursos, las exigencias del consumidor por una mayor sostenibilidad y la presión sobre las empresas para aumentar la eficiencia operativa han impulsado el aumento de las iniciativas circulares.

Asimismo, los gobiernos pueden estimular el aumento de las iniciativas de economía circular con la incorporación de la circularidad en los planes nacionales climáticos, la introducción de reformas en la regulación que permitan mejorar la transparencia y alienten el uso y remanufactura de material secundario y, la generación de incentivos para los diseños elaborados bajo principios de circularidad. Lo mencionado anteriormente son solo algunas de las acciones a corto plazo que los gobiernos y el sector privado pueden tomar para lograr una economía con intensidad de material reducida y bajas emisiones de carbono y que pueden ser alcanzadas rápidamente si se logra colaborar entre las partes.

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