De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se estima que alrededor de un 30% de los alimentos producidos para el consumo humano en el mundo se desperdician en toda la cadena de suministro de alimentos. Por lo general, estos ‘desechos orgánicos’ son enterrados en vertedero, los cuales se descomponen y emiten gas metano, un gas 21 veces más dañino que el dióxido de carbono. La FAO estima que la huella de carbono mundial de los alimentos producidos y no consumidos es de 4.4 giga toneladas de dióxido de carbono equivalente (GtCO2e).

Recientemente, la Ellen MacArthur Foundation, una de las entidades promotoras de la Economía Circular, ha creado un compromiso global que incluye a 250 organizaciones, entre las que se encuentran muchos de los productores de envases, marcas, minoristas y recicladores más importantes del mundo, así como gobiernos y ONG para erradicar los desechos plásticos y la contaminación en la fuente. Muchas compañías han tomado medidas al respecto como Starbucks y McDonald's, las cuales planean eliminar las pajitas de plástico de sus tiendas, así como Ikea que planea eliminar el plástico de un solo uso de sus tiendas y restaurantes. Sin embargo, estas medidas por sí solas no conllevan circularidad de materiales y nuevas oportunidades de negocio. 

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