El plástico, de desafío a oportunidad en una economía circular

Del plástico se ha hablado persistentemente durante los últimos años, de hecho, se estima que 13,000 piezas de basura plástica se pueden encontrar en cada kilómetro cuadrado del océano, y la fabricación de cuatro botellas plásticas producen un nivel de emisiones de gases de efecto invernadero equivalente a viajar un poco más de 1 kilómetro en un automóvil de gasolina de tamaño mediano. 

Más grave aún es saber que la producción de plásticos no ha disminuido en los últimos 50 años, ya que ha pasado de 15 millones de toneladas en 1964 a 311 millones de toneladas en 2014, y se estima que se duplique nuevamente en los próximos 20 años.

Las imágenes también se han convertido en una herramienta poderosa de comunicar el grado de polución que se ha alcanzado a escala global y que se han convertido en el ejemplo perfecto de la cultura de desperdicio que ha reinado en nuestra sociedad y como el modelo de economía lineal necesita ser reformado. Afortunadamente, muchas compañías por iniciativa comercial o como una manera de prever futuros cambios en la regulación han decidido por apostar a soluciones circulares que permitan desacoplar el crecimiento económico del consumo y deterioro de los recursos naturales.

Una de ellas, SC Johnson ha empezado a producir uno de sus productos de limpieza para el hogar con botellas hechas completamente de plásticos reciclados de los océanos del mundo. Esta botella de plástico oceánico reciclado contendrá productos de limpieza para el hogar con pronósticos de llegar hasta 8 millones de unidades producidas a disposición de los consumidores. Aunque, las inversiones en este tipo de soluciones aportan en la transición hacia una economía circular, se necesitan más compañías involucradas en este tipo de medidas de igual o mayor impacto positivo.

Tal es el caso de la compañía Carbios, la cual utiliza enzimas que pueden reciclar plásticos PET y materias primas de fibra de poliéster mucho más amplios que otras tecnologías de reciclaje. El proceso crea PET reciclado, equivalente a PET virgen, que se puede usar para aplicaciones que incluyen botellas y otras formas de empaque. Esta empresa ha anunciado una asociación con Nestlé Waters, PepsiCo y Suntory Beverage & Food Europe para escalar el uso del primer plástico enzimático del mundo.

 

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