La ley 2020-105, promulgada el 10 de febrero de 2020 en Francia, recoge 166 artículos y trata distintos aspectos de la reducción de residuos. Incluye también un programa gradual de eliminación de plásticos de un solo uso para 2040 y varios pasos para mejorar la concienciación e información al consumidor.
Un artículo importante destaca que todos los productos deben indicar la presencia de disruptores endocrinos, su durabilidad, la posibilidad de reparación y los costes de repuestos. «Muchas compañías piensan que se puede tirar o destruir la ropa o los zapatos que no han vendido», dijo la secretaria de Estado del Ministerio de Transición Ecológica, Brune Poirson: «Esto no podrá hacerse ya».
Polémicas encontradas. La ley ha despertado interés ya que, desde el año anterior, varias empresas importantes han sido criticadas por la destrucción de sus productos. El gobierno francés estima que Francia destruye o tira a la basura productos por un valor de 630 millones de euros al año: 180 millones en productos de higiene y belleza, 49 millones en textiles y zapatos, 10 millones en electrodomésticos y 40 millones en juguetes.
Esta ley, a partir de 2022, exige a todas las empresas colocar una etiqueta si el producto es de plástico compostable, así como advertencias del tipo «No tirar en la naturaleza». También impide que en cualquier producto figuren palabras como «biodegradable» o «respetuoso con la naturaleza» si no cumple las condiciones requeridas. Ha sido un gran paso para el país y el continente en la reducción de residuos y el despilfarro.